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Vida y Pensamiento Revista Teológica de la
Universidad Bíblica Latinoamericana Volumen 44, Número 1,
Julio-Noviembre, Año 2024 Repensar para resistir y re-existir: Desafíos actuales a la teología de la
liberación |
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“El peor
de los fascismos puede parecer popular”: Una
crítica de Severino Croatto en los orígenes de la Filosofía
de la Liberación Latinoamericana Pablo
Daniel Bordenave (†) Colegio
Ward de Villa Sarmiento, Buenos Aires, Argentina pp. 111-124 |
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Resumen: Este breve
trabajo dará cuenta de un debate que tuvo como uno de sus protagonistas
principales al biblista católico José Severino Croatto. El hecho, sobre el
que existe poca documentación, consistió en una fuerte polémica, con los
considerados padres de la filosofía latinoamericana de la liberación, sobre
el significado de “lo popular”. Nos referimos a uno de los debates internos
que tuvo en sus comienzos el polo argentino de la filosofía de la liberación
latinoamericana. También buscaremos señalar las implicancias de aquel debate
en nuestras teologías hoy. Palabras claves: Filosofía de la
liberación, cultura popular, pueblo, religiosidad popular, Severino Croatto. Abstract: This brief paper will
report on a debate that had the Catholic biblical scholar José Severino
Croatto as one of its main protagonists. The event, about which there is no
much documentation, consisted of a strong controversy around the meaning of
“the people” or “popular culture with those considered to be the fathers of
the Latin American philosophy of liberation. This refers to one of the
internal debates that the Argentine pole of the philosophy of liberation had
in its beginnings. We will also seek to point out the implications of that
debate for our theologies today. Keywords: Philosophy of liberation,
popular culture, the people, popular religiosity, Severino Croatto. |
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Pablo Daniel Bordenave (†) Colegio Ward de Villa
Sarmiento, Buenos Aires, Argentina “El peor de los fascismos puede parecer popular”: Una crítica de Severino Croatto en los orígenes de
la Filosofía de la Liberación Latinoamericana El contexto histórico La
polémica ocurre en el llamado “polo argentino” de la filosofía de la liberación
entre los años 1971 y 1975[1].
Tomamos el año 1971 como el año de inicio de la filosofía de la liberación en
Argentina considerando el artículo de Enrique Dussel, “Metafísica del sujeto
y liberación”[2], el
texto inaugural de la saga liberacionista del “polo argentino”[3]. El
debate ocurrió en la Universidad Nacional de la provincia de Salta, en el
Norte argentino. Por aquellos años, el desarrollo de la discusión filosófica
en dicha universidad se encontraba en un momento de gran ebullición. Manuel
Ignacio Santos, uno de los autores más prolíficos del “polo argentino”
definió ese momento como: “La experiencia salteña de filosofía” o “la
experiencia del país y de Latinoamérica desde la filosofía en Salta”[4]. En
este contexto se organiza el primer Encuentro Nacional de Filosofía de la
liberación, en abril de 1974. El
estudio de aquellos años muestra que, a partir de 1973, las discusiones hacia
el interior del “polo argentino de la filosofía de la liberación” se fueron
tensionando, al punto que, a raíz de algunas publicaciones de estos años, las
disputas se transformaron en rupturas. Las tensiones se dieron
entre lo que se consideraba el núcleo duro de la Filosofía de la Liberación y
aproximaciones menos ortodoxas, en este caso representadas, entre otros, por
Croatto, las que llegaron a sufrir censura de publicación de artículos por
discrepar de la línea “oficial”. Así lo afirma Horacio
Cerutti Guldberg, en su Filosofía de la
liberación latinoamericana: Otro
caso fue un libro conjunto sobre la cultura popular en el que se marginó de
participar a muchos que podrían haberlo hecho y se impidió la publicación del
artículo de Severino Croatto, quien había sido invitado a hacerlo. El libro
en cuestión fue editado por García Cambeiro bajo el título Cultura popular
y filosofía de la liberación [...].
En fin, estas y otras actitudes que no vale la pena mencionar, llevaron a
tensas relaciones y finalmente a la ruptura entre el sector populista y el
“grupo salteño”[5]. El
grupo cuestionado, al que pertenecía Croatto, se había autodenominado “grupo
salteño” o “subsector problematizador crítico del populismo”. Algunos de los
integrantes de este grupo, junto a Croatto, fueron: Manuel
Ignacio Santos, Horacio Cerutti Guldberg, Miguel Ángel Santillán, Elena
Teresa José, Horacio Lescano, León Maturana y Gustavo Ortiz. Por su parte, el
grupo “ortodoxo” en tensión con los “críticos” estaba formado, entre otros,
por Rodolfo Kusch, Enrique Dussel, Mario Casalla y Osvaldo Ardiles. Notaremos
que Croatto no ahorrará tinta en sus textos para criticar con nombre y
apellido a alguno de ellos. El “grupo de Salta”
tenía en Croatto un integrante de suma importancia ya que, en aquellos años,
ya era un biblista y teólogo de la liberación de reconocimiento
internacional, junto a Hugo Assmann y Juan Carlos Scannone[6]. El tema
de la discordia: el concepto de “lo popular” El
núcleo central de la polémica fue el tema del “pueblo”, de “lo popular”.
Cerutti Gulderberg lo expresa así: Ya a
fines de 1973 los que integrábamos el que dio en llamarse “grupo salteño” nos
levantábamos casi agresivamente contra ese populismo que destilaba por todas
partes el discurso pretendidamente “liberador”. Más que la expresión
metafórica de “destilar” habría que decir que el populismo constituía
intrínsecamente a buena parte de los discursos autodenominados “filosofía de
la liberación”[7]. Cerutti
afirma que fue la noción de pueblo tomado en clave bíblica lo que hizo que
Croatto introdujera en aquel debate precisiones imprescindibles. Desde “su fe
en el Dios de Israel, el Dios de los profetas, del Génesis, y del Éxodo”,
agrega Cerruti, Croatto reexamina la cuestión de la cultura popular y expone
su total y peligrosa ambigüedad: El
momento de la visión del mundo “teleológica”, donde se hace posible, mediante
la desacralización del cosmos, el surgimiento de la “praxis sociohistórica”.
En la medida en que el pueblo participa de esta “praxis”, se va liberando de
sus ambigüedades míticas. No se debe tergiversar la noción de “cultura
popular” e hipervalorarla. Se debe considerar al pueblo en sus justos límites
y uno de ellos es que el pueblo no está, de ningún modo, fuera del sistema.
Estos sectores sociales que componen el pueblo “por más aislados que los
imaginemos, están atrapados por el sistema socioeconómico que nos domina a
todos situándonos en uno de los polos de la dependencia-dominación”. Tampoco
un indigenismo voluntarista puede solucionar el tremendo problema teórico y
político que representa el trato con estos sectores “marginales”[8]. Debido
a estos enfoques, el paso de Croatto por la Universidad Nacional de Salta fue
muy efímero, ya que, en 1974, el año que lo contrataron, también lo
cesantearon. Es decir que estuvo menos de un año trabajando en aquella
provincia. En abril de 1975 es invitado a trabajar en el Instituto Superior
Evangélico de Estudios Teológicos (ISEDET) donde desarrolló su tarea docente
hasta su muerte[9]. Lo popular para Croatto Analizaremos
dos artículos de Severino Croatto en los cuales expone con claridad su
pensamiento sobre “lo popular”. Ambos artículos fueron escritos en el año
1975 en medio de aquellas controversias, motivo por el cual los elegimos. El
primer artículo se trata de “Cultura popular y proyecto histórico”
publicado en la revista española Cuadernos Salmantinos de Filosofía[10].
Este trabajo, además de ser importante por su contenido, también lo es por
dos hechos significativos: el primero es que, es el texto que había sido
rechazado de la publicación que dirigía el “grupo populista u ortodoxo”, del
que hicimos mención más arriba. En segundo lugar, porque en ese mismo número
de la revista se publican, juntamente, los siguientes artículos: “El
surgimiento de la Filosofía de la Liberación” de Hugo Osvaldo Ortega
Cazenave; “Ubicación política de los orígenes y el desarrollo de la Filosofía
de la Liberación latinoamericana” de Horacio Cerutti Guldberg; “La ‘Filosofía
de la Liberación’ en Argentina” de Enrique Dussel; y “¿Filosofía de la
Liberación o Liberación de la Filosofía?” de Joaquín Hernández Alvarado, lo
que deja evidenciado la importancia del tema y la reivindicación que del
mismo hace la publicación, ya que, a pesar de haber sido rechazado de otra
revista, lo rescata y publica entre otros textos de “padres de la filosofía
de la liberación”, mostrando así la seriedad e importancia del autor. El
segundo artículo, “La religiosidad
popular: Un intento de problematización”, fue publicado en Cristianismo y
Sociedad 14/47[11]. En
el primer artículo mencionado, “Cultura popular y proyecto histórico”,
Croatto muestra una fuerte preocupación crítica sobre ciertos intentos de
conceptualización de la “cultura”, los cuales, bajo el disfraz de su
valoración, lo que en verdad hacen es buscar dominarla. La pregunta central
será, entonces, cómo es posible valorar una cultura sin dominarla. Para
esto Croatto señala claramente qué es lo esencial en su entendimiento de lo
popular: Las
masas populares en su totalidad, y cualquiera sea su origen, tienen una
notable capacidad de crear símbolos (y mitos, eventualmente) que recuperan el
sentido radical (donde el hombre está “radicado”) de lo telúrico y lo
cósmico. Pero es la praxis socio histórica la que flexiona esa potencia en
una dirección nueva[12]. Sin
esa praxis socio histórica liberadora no será posible modificar la cultura en
un sentido liberador. En breve mostraremos que Croatto basará su análisis en
el relato del Éxodo. Pero antes, resaltaremos algunas de las críticas que
desarrolla sobre la filosofía de la liberación y a la teología que le sirve
de base: Ligar
–como han hecho entre nosotros algunos así llamados “filósofos de la
liberación”– la concientización al desarrollismo (cual si fuera un intento de
incorporar al hombre mítico a las pautas de la “civilización”) es no
entenderla. No se trata de “civilizar” y ejercer, con tal pretexto, una nueva
forma de colonialismo. En realidad, el dejar al pueblo o al indígena en su
“estar” o en su modo de morar en el mundo, es “dominarlo” en el sentido
inverso. Dejarlos en su cosmovisión (que hemos aprendido a distinguirla de la
cultura popular) significa hundirlos en el silencio, despojarlos. Puesto que
ya no encontramos grupos étnicos puros, o capas populares que vivan
autónomamente sobre la tierra[13]. Con
su referencia al “estar”,
Croatto no deja lugar a dudas de que su crítica apunta al pensamiento de
Rodolfo Kusch, a quien en un párrafo más adelante cita directamente haciendo
alusión a una de sus obras más importantes, América Profunda: El
indio puede rechazar la técnica por la forma “invasora” como le llega, o por
la experiencia de frustración en sus intentos de recibir sus beneficios,
justamente porque se reconoce enredado en un sistema opresor. Su rechazo es
el rechazo de una dominación. No es que la técnica le haga mal [...]. Dejar
que sus ritos mágicos hagan innecesaria la técnica –como pretende por ejemplo
R. Kusch–, no es ningún beneficio a la “américa profunda” sino cavar una fosa
profunda a lo autóctono para su dominación desde fuera. El problema
–epistemológico y metodológico– está en comenzar por discernir entre
cosmovisión y cultura popular. Después vienen otras cuestiones[14]. Croatto
destacará en ambos artículos la experiencia del pueblo de Israel en el éxodo.
Lo que hace esa experiencia es “centrar al pueblo en el ‘Yavé’
del éxodo y del desierto, que los ‘saca’ de un lugar y conduce a otro a
través de una respuesta-fidelidad a la historia”[15]. En
esto consiste pensar en esa práctica socio histórica liberadora. Dicho
en sus propias palabras: La
concientización es pues un trayecto enriquecedor del ethos popular, de su cultura. Con tal que no sea “tecnificación”
ni secularización, empobrecedoras. Puede ser el impulso que saque a un pueblo
o grupo humano de su mundo mítico. Con la condición empero de que lo inserte
en un proyecto histórico, en una
práctica concreta y social de liberación, desde
donde reconstruirá, con una nueva simbólica, un nuevo folclore y,
eventualmente, nuevos ritos y gestos, su propio universo cultural. Allí
estará su ethos, en esa praxis y en
su nuevo lenguaje, en esa plenitud en realización, pero sin dominación, en
ese renacer sin dejar de ser lo propio. Sólo que cuando esto sucede, la
concientización es reprimida[16]. En el
segundo artículo, “La religiosidad popular: un intento de problematización”,
Croatto advierte que “El título mismo indica
que este artículo no es todavía una sistematización del tema sino sólo la
señalación de nuevas pistas para tematizar el problema”[17]. A
pesar de esta advertencia, de sólo “señalar pistas”, el autor deja muy claro
cuáles son los problemas centrales a la hora de pensar en y trabajar con lo
popular. Para él, el riesgo consiste en un vaciamiento del lenguaje cuando
hablamos de “lo popular”, ese vaciamiento puede llevar a distintos tipos de
consecuencias. Una
de ellas tiene que ver con realizar una operación de tipo cosmética, es
decir, cambiar un círculo mítico propio de su cultura por otro, más parecido
al nuestro, pero sobrecargado de estructuras imperiales de dominación. Dice: Mientras
tratamos de “entender” y bautizar formas autóctonas de religiosidad, hacemos
ingresar a la gente en un nuevo círculo “mítico”, el de la mentalidad
cristiana, universal “occidental” y jurídica, ya asimilada e ideológicamente
sobrecargada por las estructuras imperiales de dominación[18]. Otra
preocupación muy fuerte en Croatto tiene que ver con lo que para él es un
acercamiento sin “distinciones” a lo popular, a eso que llamamos pueblo: A
veces se legitima a la religiosidad popular por el sólo hecho de ser
“popular”, sin mayores distinciones. “Hay que partir del pueblo”, se dice.
Algunos creen también que el “pueblo” tiene de por sí la verdad y que sólo
hay que interpretarlo [...]. En realidad, se lo usa y se lo instrumenta
demagógicamente. El peor de los fascismos puede hacerse pasar por “popular”[19]. Croatto
va más allá cuando denuncia un “acompañamiento orquestado” entre la teología
pastoral y la filosofía de la liberación al no asumir verdaderamente al
pueblo sino en sumergirlo en la miseria: En
este momento en América Latina el concepto (enfatizo el concepto, no la
realidad) de “pueblo” es instrumentado, hábil o ingenuamente, por ciertos
tercerismos o derechismos que no asumen al pueblo sino que lo sumergen en la
miseria. Como cobertura ideológica, una cierta “filosofía de la liberación”
retroalimenta esa política de la miseria. Como acompañamiento orquestado, la
teología pastoral ensalza a la religiosidad popular como la forma
latinoamericana del encuentro con Dios: hay que partir del pueblo [...]; hay
que interpretar al pueblo[20]. Quizá
hoy estas palabras suenen a una realidad con la que convivimos
cotidianamente: “el peor de los fascismos puede hacerse pasar por popular”.
¿Será que alcanza hoy, para pensar esta categoría, seguir hablando de “un
pueblo” sin ver la cantidad de matices internos? ¿Se puede seguir sosteniendo
que todo lo que procede del pueblo es liberador en sí mismo? Croatto va a
insistir en la necesidad de que exista dentro de ese pueblo un proyecto de
liberación, sin el cual no habrá jamás camino de emancipación posible. Así,
Croatto deja un fuerte desafío para repensar nuestros acercamientos a lo
popular, y culmina este texto explicitando su propuesta metodológica centrada
en dos ítems[21]: 1)
Por
un lado, hay que distinguir entre cultura popular y cosmovisión popular.
Aunque se nutran mutuamente y se intercambien su universo simbólico, son de
por sí separables. La acción pastoral y evangelizadora debe partir de la
cultura popular (un bien inalienable reserva-de-sentido para un pueblo
autónomo) para insertarla en una conciencia histórico-salvífica, educando al
pueblo en el reconocimiento de Dios en los acontecimientos humanos y en la
fidelidad a esa presencia nunca estática. 2)
Por
otro lado –y continuando lo recién expresado– si la religiosidad popular
tiene tan alto coeficiente mítico, y además tiende a ser individualista
(aunque sea “popular”), se purificará sólo desde una praxis de liberación (¡auténtica!). Conclusión Quedan
expuesto aquí los aportes del pensamiento de Croatto acerca de lo popular.
Aportes que, si bien se dieron en el campo de la filosofía, no deberían ser
ajenos a la teología de la liberación latinoamericana. Preguntarnos qué
decimos cuando hablamos del Jesús del pueblo, o bien poner en discusión
aquello de vox populi vox Dei. Animarnos
a ver qué hacemos cuando lo popular se viste de fascismo, para citar a
Croatto. Me pregunto si no fue un grito popular aquel de la multitud que
gritaban: “Crucifíquenlo, crucifíquenlo” ¿No era también otro pueblo el que
sufría el dolor de terceros que estaban escondidos, llenos de miedo y
llorando? Por
último, me gustaría señalar también que, si bien desde sus inicios la
filosofía latinoamericana de la liberación ha sido muy enriquecida por
aportes provenientes de la teología de la liberación, se puede ver cómo
Dussel se ha nutrido de aportes de Hinkelammert, o el papel tan importante de
Scannonne, como de tantísimos otros que han sabido elaborar diálogos muy
enriquecedores entre ambas ciencias. Este breve trabajo da cuenta de al menos
uno de los aportes tan valiosos como el que realizó Severino Croatto. Considero
que hoy la teología de la liberación se verá muy enriquecida si sabe dialogar
con la filosofía de la liberación latinoamericana en sus distintas formas.
Sólo por poner un ejemplo: en la filosofía latinoamericana de la liberación
ya hace tiempo se discute qué decimos cuando hablamos de descolonización o
eurocentrismo, mientras que en la teología estos temas son bastantes
recientes. No me estoy refiriendo a un intercambio con la filosofía europea,
que puede ser muy interesante también, de hecho, desde hace varios años ya el
estudio sobre Pablo de Tarso se ha vuelto un tema relevante entre varios
filósofos contemporáneos europeos. Más bien, me refiero a un diálogo, como le
gusta decir a Dussel, “Sur- Sur”; un diálogo entre la teología latinoamericana
de la liberación y la filosofía latinoamericana de la liberación en sus
diferentes abordajes, si bien nunca dejaron de existir nexos sospecho que
hace falta profundizarlos aún más. Sospecho
que un buen diálogo entre ambas diciplinas las enriquecería y profundizaría,
al igual que podrían ayudarse mutuamente a no perder la brújula de la
liberación. Como muestra de esto, el trabajo riguroso de Severino Croatto en
los años 70, sobre el tema de lo popular, viene a dar cuenta. Bibliografía Cerutti Guldberg, Horacio. Filosofía de la liberación
latinoamericana. México: FCE, 2006. Croatto, Severino. “Cultura popular y
proyecto histórico”. Cuadernos
Salmantinos de Filosofía 3 (1976): 367-378. Croatto, Severino. “La religiosidad
popular: Un intento de problematización”. Cristianismo
y Sociedad 14, n.º 47
(1976): 39-48. Dussel, Enrique. “Metafísica del sujeto y
liberación”. En Temas de Filosofía contemporánea, 27-32. Buenos Aires:
Sudamericana, 1971. González, Marcelo y Luciano Maddonni. La
explosión liberacionista en la filosofía latinoamericana. Aportes iniciales
de Enrique Dussel y Juan Carlos Scannone (1964-1972). Buenos Aires:
Teseo, 2020. https://www.teseopress.com/liberacionista/ Pablo Daniel Bordenave (†),
Licenciado en Teología por el ISEDET (Buenos Aires, Argentina) y Licenciado
en Filosofía por la Universidad Nacional de San Martín (Buenos Aires, Argentina).
Fue capellán del Colegio Ward de Villa Sarmiento (Buenos Aires, Argentina). Artículo recibido: 5
de enero del 2024 Artículo aprobado: 10
de marzo del 2024 |
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[1] Mucha de la información
acá vertida será tomada de una investigación en la que participé y se puede
consultar en la sección Papeles de Investigación para la revista Cuadernos
del CEL (UNSAM). La Primera Parte fue publicada en Cuadernos del CEL
2, n.° 3 (2017): 60-162, la segunda en Cuadernos del CEL 3, n.° 6
(2018): 88-257, la tercera en Cuadernos del CEL 4, n.° 7 (2019): 120-246
y la cuarta en Cuadernos del CEL 4, n.° 8 (2020): 108-160, la quinta en Cuadernos
del CEL 4, n.° 9 (2020): 121-222 y la sexta en Cuadernos del CEL 5,
n.° 10 (2021): 106-207.
[2] Enrique
Dussel, “Metafísica del
sujeto y liberación”, en Temas de Filosofía contemporánea
(Buenos Aires: Sudamericana, 1971), 27-32. Ponencia presentada en el
II Congreso Nacional de Filosofía Argentina, Córdoba, 1971.
[3] No entraremos en este
tema, pero para los que les interese pueden consultar la siguiente obra: Marcelo González y Luciano Maddonni, La explosión liberacionista en la filosofía latinoamericana. Aportes
iniciales de Enrique Dussel y Juan Carlos Scannone (1964-1972) (Buenos Aires: Gabriel Kozel, 2020).
[4] Manuel Ignacio Santos, “La filosofía en la actual
coyuntura latinoamericana”,
Pucará 2 (1977): 38.
[5] Horacio
Cerutti Guldberg, Filosofía de la
liberación latinoamericana (México: FCE, 2006), 327
[6] El
tercer capítulo del libro ya citado aquí de Horacio Cerruti está dedicado a la
teología de la liberación, ver: Cerutti, Filosofía,
186.
[7] Cerutti, Filosofía, 308
[8] Cerutti, Filosofía, 434
[9]Para un perfil
bio-bibliográfico sobre la vida de Severino Croatto en perspectiva
latinoamericana ver
http://www.celcuadernos.com.ar/upload/pdf/5.%20Fil%20Lib.%20Croatto.pdf
[10] Severino Croatto, “Cultura popular y
proyecto histórico”,
Cuadernos Salmantinos de Filosofía 3
(1976): 367-378.
[11] Severino Croatto, “La religiosidad popular:
Un intento de problematización”,
Cristianismo y Sociedad 14, n.° 47 (1976): 39-48.
[12] Croatto, “Cultura popular y
proyecto histórico”,
377.
[13] Croatto, “Cultura popular y
proyecto histórico”,
377.
[14] Croatto, “Cultura popular y
proyecto histórico”,
378.
[15] Croatto, “Cultura popular y
proyecto histórico”,
376.
[16] Croatto, “Cultura popular y
proyecto histórico”,
378.
[17] Croatto, “La religiosidad popular:
un intento de problematización”,
39.
[18] Croatto, “La religiosidad popular:
un intento de problematización”,
39.
[19] Croatto, “La religiosidad popular:
un intento de problematización”,
41.
[20] Croatto, “La religiosidad popular:
un intento de problematización”,
42.
[21] Croatto, “La religiosidad popular: un intento de problematización”, 46.